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Modelo Pedagógico

MODELO PEDAGÓGICO

Todo proceso educativo es, en últimas, la realización formativa de la persona, de sus aproximaciones al conocimiento y a la cultura, sus valores, convicciones y prácticas sociales, en fin, desarrollo de la personalidad humana en los individuos para constituirse en seres vitales de su época, superando tradiciones históricas de modelos pedagógicos que suponían que educar era un “actuar sobre”, así como la herencia de modelos pedagógicos de heteroestructuración que parten de una acción formativa externa y un sujeto aprendiz pasivo cuya acción de aprendizaje se limita a recepciones saberes y prácticas en un cerebro “vacío”, anómico que debe ser llenado para su funcionalidad adaptativa al medio social.
El ­modelo pedagógico en la actualidad, más que un “actuar sobre”, supone una enseñabilidad que significa ante todo un “entenderse Con”, donde la interacción pedagógica de un “Yo” del maestro con un “Tú” del alumno, se funda en la acción Cooperativa (comunicativa) constructiva del Saber y la Cultura, para constituirse en un NOSOTROS renovador y humanista, conducente al auto despliegue de las capacidades de la persona en su educabilidad. En esta perspectiva el modelo pedagógico es de autoestructuración, donde el protagonismo central del quehacer pedagógico se desplaza de la enseñanza y el docente al aprendizaje y el alumno. Este proceso, que es propio de un sistema integral, va a significar un maestro-profesor generador de rutas de aprendizaje, valorador de las capacidades de sus estudiantes y sus saberes previos, para edificar procesos conjuntos que sitúen al alumno en el desarrollo de experiencias significativas de apropiación y dominio de competencias. En esta práctica pedagógica, centrada en el aprendizaje, los procesos formativos se iluminan desde pedagogías intensivas, que significan trabajos de lectura y escritura sistemáticos, exposiciones, discusiones en equipos de reflexión y experimentación pedagógica para reorientar y potenciar la acción formativa. En este sentido se lleva a cabo el vínculo de la pedagogía (como teoría acción educativa) con la investigación formativa básica, lo que implica formación de la racionalidad, pensamiento crítico y autónomo, de reglas de comunicación eficiente y abierta, lo que es fundamental para la constitución de estudiantes competentes.

Como se dijo anteriormente, el modelo pedagógico intrínseco a la propuesta de la Institución Educativa Departamental San Juan Bautista de La Salle, ciudad de Zipaquirá, se basa en el aprendizaje como evolución del antiguo sistema de enseñanza. En este modelo lo más importante es la autogestión del perfeccionamiento intelectual y por tanto la premisa es aprender.

EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO
En el proceso de aprendizaje hay que tener en cuenta lo que el estudiante es capaz de hacer y de aprender en un momento determinado, depende del estadio de desarrollo en el que se encuentre. El Aprendizaje Significativo tiene esto en cuenta para seleccionar los objetivos y contenidos que faciliten la planificación de las actividades de aprendizaje, de forma que se ajusten a las peculiaridades de funcionamiento de la organización mental.
Además de su estadio de desarrollo, habrá que tener en cuenta el conjunto de conocimientos previos que ha construido el alumno en sus experiencias educativas anteriores, escolares o no, o de aprendizajes espontáneos. El estudiante que inicia un nuevo aprendizaje escolar lo hace a partir de los conceptos, concepciones, representaciones y conocimientos que ha constituido en su experiencia previa y los utilizará como instrumentos de lectura e interpretación que condicionan el resultado del aprendizaje.

Se ha de establecer una diferencia entre lo que el alumno es capaz de hacer y aprender solo, y lo que es capaz de hacer y aprender con ayuda de otras personas, observándolas, imitándolas, siguiendo sus instrucciones o colaborando con ellas. La distancia entre estos dos puntos que Vigotsky llama “Zona de desarrollo próximo” porque se sitúa en el nivel de desarrollo efectivo y el nivel de desarrollo potencial, delimita el margen de incidencia de la acción educativa. En efecto, lo que el estudiante es capaz de hacer o aprender con ayuda de otros, podrá hacerlo o aprenderlo posteriormente él mismo. La enseñanza eficaz es pues, la parte del nivel de desarrollo efectivo del alumno, pero no para acomodarse, sino para hacerle progresar a través de la Zona de Desarrollo Próximo, para ampliar y para generar, eventualmente, nuevas Zonas de Desarrollo Próximo.

La clave no se encuentra en si el aprendizaje escolar ha de conceder prioridad a los contenidos o a los procesos, contrariamente a lo que sugiere la polémica usual, sino en asegurarse que sea significativa. La distancia entre aprendizaje significativa y aprendizaje repetitivo afecta el vínculo entre el nuevo material de aprendizaje y los conocimientos previos: el nuevo material de aprendizaje se relaciona de manera sustantiva y no aleatoria con lo que el estudiante ya sabe, es decir, es asimilado a su estructura cognitiva. Si en cambio el estudiante se limita a memorizar sin establecer relaciones con sus conocimientos previos, nos encontramos en presencia de un aprendizaje repetitivo, memorístico o mecánico.

La repercusión del aprendizaje escolar sobre el crecimiento personal del alumno es más grande cuanto más significativo es, cuanto más significativo permite construir. Así pues, lo realmente importante es que el aprendizaje escolar – de conceptos, de procesos, de valores- sea significativo.
Para que el aprendizaje sea significativo deben cumplirse dos condiciones: En primer lugar, contenidos parcialmente significativos, no pueden ser arbitrarios ni confusos y deben ser asimilables porque sus elementos son pertinentes y relacionables. En segundo lugar se ha de tener una actitud favorable para aprender significativamente; es decir que el estudiante esté motivado para relacionar lo que aprende con lo que sabe.

La significatividad del aprendizaje está directamente vinculada a su funcionalidad. Que los conocimientos adquiridos –conceptos, destrezas, valores, normas, etc.- sean funcionales, es decir, que puedan ser efectivamente utilizados cuando las circunstancias en que se encuentra el estudiante lo exijan. Ésta ha de ser una preocupación constante de la educación escolar. Cuanto más numerosas y complejas sean las relaciones establecidas entre el nuevo contenido del aprendizaje y los elementos de la estructura cognitiva, cuanto más profunda sea la asimilación, en una palabra, cuanto más grande sea su grado de significabilidad del aprendizaje realizado, más grande será su funcionalidad, ya que podrá relacionarse con un abanico más amplio de nuevas situaciones y de nuevos contenidos.

El aprendizaje es, sin duda, el objetivo más ambicioso y al mismo tiempo irrenunciable de la educación escolar, equivale a ser capaz de realizar aprendizajes significativos por uno mismo en una amplia gama de situaciones y circunstancias. Este objetivo recuerda la importancia que ha de darse en el aprendizaje escolar a la adquisición de estrategias cognoscitivas de exploración y de descubrimiento, de elaboración y organización de la información, así como al proceso interno de planificación, regulación y evaluación de la propia actividad.

El Modelo Pedagógico Social del Colegio, consiste en formar niños y jóvenes autónomos y críticos de su papel activo en la sociedad, con base en la reflexión y la creatividad, encaminadas hacia el cambio de las necesidades políticas, ideológicas, sociales y educativas.

El Currículo con el Modelo Pedagógico Social, formula alternativas de solución para los problemas de la sociedad, a partir del análisis de la realidad social, la cultura, los valores entre otros, para que a través del proceso educativo del Colegio se transforme la sociedad en un bien común para TODOS.

Los aprendizajes de los alumnos del Colegio se construyen con base en los problemas de la vida diaria, los valores y la conciencia social y política, buscando el desarrollo del alumno en la sociedad, para que se adapte a ella y la transforme con una visión permanente de renovación y cambio, de acuerdo con las necesidades del momento.

La investigación desde el Modelo Pedagógico Social y la Pastoral Social del Colegio, mejora los aprendizajes al relacionar el mundo de la Escuela con el Mundo de la Vida; permite dinamizar proyectos y propuestas con base en necesidades sociales específicas, donde participan los alumnos, los docentes, directivos-docentes, Exalumnos y padres de familia, y la experiencia de su vida profesional y laboral, al servicio de su entorno social y la sociedad en general, para transformarla, haciéndola vivible y justa.

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