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Filosofía Lasallista

EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO
En el proceso de aprendizaje hay que tener en cuenta lo que el estudiante es capaz de hacer y de aprender en un momento determinado, depende del estadio de desarrollo en el que se encuentre. El Aprendizaje Significativo tiene esto en cuenta para seleccionar los objetivos y contenidos que faciliten la planificación de las actividades de aprendizaje, de forma que se ajusten a las peculiaridades de funcionamiento de la organización mental.
Además de su estadio de desarrollo, habrá que tener en cuenta el conjunto de conocimientos previos que ha construido el alumno en sus experiencias educativas anteriores, escolares o no, o de aprendizajes espontáneos. El estudiante que inicia un nuevo aprendizaje escolar lo hace a partir de los conceptos, concepciones, representaciones y conocimientos que ha constituido en su experiencia previa y los utilizará como instrumentos de lectura e interpretación que condicionan el resultado del aprendizaje.
Se ha de establecer una diferencia entre lo que el alumno es capaz de hacer y aprender solo, y lo que es capaz de hacer y aprender con ayuda de otras personas, observándolas, imitándolas, siguiendo sus instrucciones o colaborando con ellas. La distancia entre estos dos puntos que Vigotsky llama “Zona de desarrollo próximo” porque se sitúa en el nivel de desarrollo efectivo y el nivel de desarrollo potencial, delimita el margen de incidencia de la acción educativa. En efecto, lo que el estudiante es capaz de hacer o aprender con ayuda de otros, podrá hacerlo o aprenderlo posteriormente él mismo. La enseñanza eficaz es pues, la parte del nivel de desarrollo efectivo del alumno, pero no para acomodarse, sino para hacerle progresar a través de la Zona de Desarrollo Próximo, para ampliar y para generar, eventualmente, nuevas Zonas de Desarrollo Próximo.
La clave no se encuentra en si el aprendizaje escolar ha de conceder prioridad a los contenidos o a los procesos, contrariamente a lo que sugiere la polémica usual, sino en asegurarse que sea significativa. La distancia entre aprendizaje significativa y aprendizaje repetitivo afecta el vínculo entre el nuevo material de aprendizaje y los conocimientos previos: el nuevo material de aprendizaje se relaciona de manera sustantiva y no aleatoria con lo que el estudiante ya sabe, es decir, es asimilado a su estructura cognitiva. Si en cambio el estudiante se limita a memorizar sin establecer relaciones con sus conocimientos previos, nos encontramos en presencia de un aprendizaje repetitivo, memorístico o mecánico.
La repercusión del aprendizaje escolar sobre el crecimiento personal del alumno es más grande cuanto más significativo es, cuanto más significativo permite construir. Así pues, lo realmente importante es que el aprendizaje escolar – de conceptos, de procesos, de valores- sea significativo.
Para que el aprendizaje sea significativo deben cumplirse dos condiciones: En primer lugar, contenidos parcialmente significativos, no pueden ser arbitrarios ni confusos y deben ser asimilables porque sus elementos son pertinentes y relacionables. En segundo lugar se ha de tener una actitud favorable para aprender significativamente; es decir que el estudiante esté motivado para relacionar lo que aprende con lo que sabe.
La significatividad del aprendizaje está directamente vinculada a su funcionalidad. Que los conocimientos adquiridos –conceptos, destrezas, valores, normas, etc.- sean funcionales, es decir, que puedan ser efectivamente utilizados cuando las circunstancias en que se encuentra el estudiante lo exijan. Ésta ha de ser una preocupación constante de la educación escolar. Cuanto más numerosas y complejas sean las relaciones establecidas entre el nuevo contenido del aprendizaje y los elementos de la estructura cognitiva, cuanto más profunda sea la asimilación, en una palabra, cuanto más grande sea su grado de significabilidad del aprendizaje realizado, más grande será su funcionalidad, ya que podrá relacionarse con un abanico más amplio de nuevas situaciones y de nuevos contenidos.
El aprendizaje es, sin duda, el objetivo más ambicioso y al mismo tiempo irrenunciable de la educación escolar, equivale a ser capaz de realizar aprendizajes significativos por uno mismo en una amplia gama de situaciones y circunstancias. Este objetivo recuerda la importancia que ha de darse en el aprendizaje escolar a la adquisición de estrategias cognoscitivas de exploración y de descubrimiento, de elaboración y organización de la información, así como al proceso interno de planificación, regulación y evaluación de la propia actividad.

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